jueves, 18 de marzo de 2010

Tras la 1ª (en Bahrain)

Hay que hacer un intermedio en el relato de mi disociación, para, una vez más, comprendan mis sufridos lectores, qué es filosofía. Cómo, lo que han dicho los famosos pensadores que en la historia han sido, sirve para esclarecer (u ocultar) la vida, la realidad, lo que nos sucede. A propósito de mi profesión, y de lo acontecido en el inicio de este nuevo campeonato...
Pero este intermedio no es un paréntesis fuera de lugar, como el "comercial" sobre un perfume, que ni en su contenido ni en su forma, tiene nada que ver con el programa televisivo interrumpido. Nuestro intermedio "dará luz" sobre lo que he llamado el relato de mi disociación.

Los hechos:
  1. F1Total ya está en marcha; y en su inicial capítulo ha dejado hecha jirones la autoestima de buena parte de la parrilla y encumbrado (si es que alguna vez se había apeado) a los laureles del podio el sempiterno Imperio Ferrari.
  2. Toman parte en el G. P. de Bahrain 16 pilotos y acaban la carrera 11, si es uqe lo mío puede calificarse de ese modo (ni carrera, ni acabada).
  3. El "Gran Jefe" se apresura a dar cumplida cuenta del resultado (animado por la recuperación de la competitividad de Jion Boina, única contestación eficaz al dominio de NeoUther y Rouxclas). La web actualizada al día siguiente, no se veía desde no me acuerdo cuánto tiempo.
  4. Pérdida general (salvo las gloriosas excepciones) de los frenos, causa principal del resultado final.


La filosofía:
Para Kant, lo moral (o verdaderamente legal) es lo que no está sujeto a condición, es decir, lo que la voluntad se autoimpone sin consideración del fin, incondicionadamente. Solo es moral, en estricto sentido, el imperativo categórico, el deber por el deber. Lo contrario, como mucho, puede ser legal, en el sentido de ajustarse a lo dictado en derecho.
Pero si corremos (participamos) en un campeonato de Fórmula 1, por diversión (para obtener placer), o por el premio o recompensa, obramos por un fin, y estamos, por tanto condicionados : no somos libres.
La libertad es una idea, y, como tal, un producto de la razón, sin contenido fenoménico, y, por tanto, indemostrable, en el sentido científico. La libertad, en general, no se conoce, pero puede pensarse. De hecho, si no la pensamos, el imperativo categórico, la moralidad misma, sería una quimera estúpida. Lo mismo, no demostrables, pero postulables en la práctica, son Dios o nuestra inmortalidad.

La realidad transformada:
No se es piloto de Fórmula 1 en la Liga F1Total porque se obtenga un resultado de la actividad de conducir, sino por la actividad misma. Y si el fracaso o el éxito, en función del fin particular (contingente, sin necesidad), nos moviese, no seríamos propiamente libres conductores, pilotos de F1 (más bien marionetas del "Gran Jefe").
Pero, ¿qué sentido tiene una actividad que se realiza por sí misma, es decir, como el imperativo categórico kantiano?
Pues ninguno. Ningún sentido en el mundo de los fenómenos, en el experimental, desde el punto de vista científico. Pero como actividad incondicionada debe postularse la felicidad, más allá de la realidad experimental (mi pretendida vida real). Pensar la felicidad en una vida no sujeta a las determinaciones de la naturaleza, es lo que permite aceptar la participación en la Liga F1Total, independientemente del resultado experimental, pues esta esperanza pensada (desconocida) muestra el ejercicio de la libertad.
En último término: no queramos hacer de nuestra Liga, una copia fiel (o lo más fiel posible) de la pretendida realidad. No tiene sentido. Como no hacemos del virtual pilotaje bandera de sapiencia y técnica de conductor real. Sería absurdo, patético.
Corramos, seamos pilotos, ¡y punto! Sin condiciones, sin resultados, porque sí. Libres de fines, más allá de las ocurrencias del derecho, o de las normas de otros. 
Autónomos, libres, independientes. Por deber.
Compitamos, en fin, porque pensamos que un Dios perfecto garantiza una felicidad perfecta, en un mundo perfecto, más allá de la muerte. 
En el reino de los fines, en el de mi voluntad, sin la atadura de la realidad experimental y científica, todo es posible.
En el reino de los que pensamos y no conocemos nada. En la realidad pensada, transformada, por la autonomía de la razón práctica (universal y necesariamente humana), transformada por el deber, adquiere sentido mi existencia, la real, la de Kazuo Nakayima Vargas.

domingo, 7 de marzo de 2010

Bipolaridad o esquizofrenia

La esquizofrenia es un trastorno que suele ir unido a otros en la afectividad y en el pensamiento. El estado consciente del enfermo es normal. Su actitud psíquica se caracteriza por el egocentrismo y el aislamiento, y expresa una pérdida de contacto con la realidad. Manifiesta ideas delirantes (persecución, intentos de envenenamiento, influencias extrañas, etc.) y trastornos de la percepción (alucinaciones de tipo auditivo, voces amenazadoras o críticas). La personalidad se altera de forma gradual o repentina; el contacto con el paciente resulta cada día más difícil y éste se retrae cada vez más en su propio mundo. Es muy difícil distinguir de otras formas de psicosis, por lo que existe un rechazo general a usar el término esquizofrenia.

El trastorno afectivo bipolar (TAB), también conocido popularmente como trastorno bipolar y antiguamente como psicosis maníaco-depresiva, es un trastorno del estado de ánimo. El afectado oscila entre la alegría y la tristeza sin medida, atravesando períodos repetitivos de depresión (fases depresivas) que se alternan con temporadas de gran euforia (fases maníacas). Su expresión en el cerebro se produce en forma de un desequilibrio electroquímico en los neurotransmisores.

O no se da importancia a los sueños o, por el contrario, se sobrevalora su interpretación. Ahí estaba yo entre la despreocupación y el secreto temor de que no lo fueran. En una suerte de síndrome del hombre lobo. Normalmente consciente, con una vida organizada, cuando creo estar despierto, y una pesadilla que se me impone, sin control, cuando creo estar dormido.

Soy un piloto de Fórmula 1, con una azarosa historia, y en horas bajas, que, con claras muestras de bipolaridad en la vida que siento real, experimenta otra vida, aparentemenete en sueños, como a un esquizofrénico que le atormentan las voces que le persiguen.

El asunto de los problemas mecánicos lo he vivido unido a los sueños del volante. Este ha sido mi detonante, como para Neo (en Matrix) lo fue el conejo blanco. La toma de conciencia de que hay algo más allá de lo que creo real.

Lo que sigue es el segundo capítulo de "Confidencias".

El mensaje fue muy claro. En su familia no querían volver a sufrir sus adicciones. Si no podía controlar sus vicios, se imponía un abandono radical. Solo se puede dejar de fumar de una manera: no fumando ningún cigarrillo más. En su caso, incapaz de jugar competentemente sin volante, no tener uno, le obligaría a dejar su obsesión. Una segunda vez se enfrentó a la posibilidad de la compra. Como en esas escena en el que el fumador queda paralizado ante el paqute de tabaco, o mira absorto el recorrido insinuante, voluptuoso, del humo del cigarro de su acompañante. Pero, no pasó de ahí. Volvió a perder el tiempo, paralizado ante las cajas, que ya solo eran tres o cuatro.

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Otra noche casi en vela, intermitentemente interrumpido el sueño, empapado en sudor. Con la boca seca, sediento. Con pertinaz insistencia, una y otra vez, me veía en aquel centro comercial, donde solo se vendían volantes de juguete, o al menos yo no veía otra cosa. A veces me distraigo, o alcanzo el cansancio necesario delante del ordenador. Hoy en día toda actividad pública parece exigir la presencia en internet, y decidí echar un vistazo a las páginas que hablan de mi. Leer los comentarios de aficionados o seguidores de mi carrera, en la esperanza de que llegara el sopor y pudiera dormir tranquilo un rato. Pero fue lo contrario. Me desveló el comentario de una fan que reclamaba mi continuidad en la Fórmula 1, que exigía que no abandonara mi carrera de piloto, ante los insistentes rumores en los medios de mi final.

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Aquella mañana tenía buena pinta. El trabajo iba a ser llevadero. No había nada importante que resolver, lo rutinario nada más y, de vez en cuando, hace falta la rutina. Pero nada puede ser perfecto y en una de las idas y venidas por los pasillos le pareció verla. Su imagen de rubia peligrosa desentonaba entre la vulgaridad que es común entre la mayoría de las compañeras. Pero no se asemejaba a la "pinta estrafalaria" que lleva la otra minoría. La vió menos de un segundo, porque cuando quiso reparar, ya no estaba, como pasa en las películas. Sin embargo, su imagen se le había quedado grabada. En ella resaltaban las botas de caña alta, hasta más allá de la rodilla, enmarcando la fracción de pierna que la corta falda dejaba ver. Las botas estaban de moda, y eso le encantaba. Pasó el resto de la mañana buscándola, sin atender realmente a lo que debía hacer. Casi al final, cuando estaba recogiendo sus cosas de la mesa, frente a la puerta, apareció.

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Quise contactar. Responder a su mensaje. Pero me di cuanta de que no sabría qué decirle. Ni podía asegurar mi continuidad en el mundo de la velocidad, ni en el caso contrario, sabía cómo escusar mi deserción. Pero sus palabras me empujaban a que no pasara de esa noche. Me gritaban que dejara esta estúpida indecisión y finalmente optara por "el todo o nada".

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No pudo darse cuenta de cómo lo hizo, pero allí estaba agachada, tirando de la pernera de su pantalón, obligándole a parapetarse con ella tras la mesa. Con el gesto de silencio miró furtivamente hacia la puerta como indicando que de allí venía el peligro. Estaba claro que lo de rubia peligrosa no era un tópico. Algún lío estaba a punto de enmarañar a nuestro protagonista, pero él aún no podía darse cuenta. No había salido de su asombro, de la sorpresa, y no podía escapar del salto visual desde el escote hasta las rodillas y viceversa, que repetidamente realizaba su mirada. Tres desconocidos se plantaron bajo el marco de la puerta, y sin mucho estudiar la escena, decidieron que su perseguida había continuado pasillo al frente.

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Creo que las redes sociales, ese último invento para mantenernos frente a los ordenadores, son una solemne estupidez. Pero esta noche, una de esas redes, iba a ser el escenario de un nuevo punto de inflexión en mi vida. Y ya he perdido la cuenta. De los puntos de inflexión, quiero decir.

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Salieron furtivamente de la habitación. Cruzaron la entrada al edificio sin despedirse de las conserjes, que atónitas presenciaron como el siempre atento profesor de filosofía era arrastrado del brazo por la última interina llegada al instituto. Le llevó hasta su coche, el de él. Y salieron del aparcamiento al más puro estilo Starsky, pero en utilitario coreano.

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Allí estaba el mensaje, dejado en mi muro (¡qué ocurrentes son los diseñadores de sitios webs!):
"...no vayas a dejar aquello que da rienda suelta a tu creatividad y te desahoga y libera y evade. noooo, hazlo por todos nosotros. (...) Es la primera vez que te veo, que entro a mirar tu muro y me ha dado mucha alegria, y sobre todo me has hecho sonrreir. Hace mucho que no lo hago. Gracias. Bss". 
Más que una fan parecía alguien de la familia. Pero lo más sorprendente era esa mención a la creatividad y a la liberación. No había oido nunca referirse al quehacer de un piloto como una actividad creativa. Quizá se refiriera a mi biógrafo. Me dispuse a contestar el comentario, con el firme propósito de aprovechar para acallar los rumores y confirmar mi presencia en el próximo campeonato. Pero algo me retenía. Y la luz tenue de una mañana, otra vez lluviosa, me anunció el nuevo día y apuntó en la cuenta otra noche en vela.

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El camino lo hicieron en silencio, hasta que ella le dijo que aparcara en una solitaria explanda, justo a la salida del casco urbano.
- Te has preguntado, y no has encontrado respuestas. Hay algo que no encaja en tu vida. Yo puedo ofrecerte lo que buscas.
Nuestro protagonista no estaba seguro de que buscara nada, pero si tenía claro lo que él imaginaba que ella podía ofrecerle. Una escena estupenda de cine de acción, donde el protagonista mezcla negocios y placer con la atormentada chica Bond de turno.
Ella continuó:
- Ésta será tu única y última oportunidad. Puedes escoger la seguridad de la actual certeza, yo me bajaré del coche y todo será como siempre ha sido. O bien puedes comprar el volante y ver la realidad.

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Ya es domingo. Suena el teléfono. Es mi jefe de ingenieros. Todo está a punto me dice. Y tengo la sensación de que alguien elije por mi.
Reparo en la pantalla del ordenador donde parpadea el cursor en la caja de texto:
"Si me lo pides así, ¿Cómo puedo negarme?".
Bahrein me espera.

Continuará.

jueves, 18 de febrero de 2010

Confidencias

Hola:
Hace mucho que no pasamos por aquí. Y no es casualidad. Cuando las cosas no van bien uno no tiene ganas ni de dar explicaciones, ni de ocurrencias. Porque ocurrencias son lo que escribo en este Blog. Nada más.
Careciendo de la inspiración necesaria, me limitaré a haceros partícipes de lo que solo he contado a mis compañeros, en Lotus y en Red Bull. Así justificamos el título, haremos unas confidencias.
El Torneo de Invierno en F1-Total está siendo para mi una mezcla de descanso competitivo e infortunios técnicos. El último ha sido el final definitivo del antiguo sistema de dirección en mi monoplaza. Con grandes dudas de que se pueda solucionar, cuando todo el presupuesto está comprometido en el próximo y muy cercano campeonato. No pintan las cosas mejor para Javi, por lo visto. Así que, o mucho cambia el panorama, o Lotus ya se ha despedido del actual torneo.
Pero esto no es la confidencia. Viene ahora, había que darle contexto.
Os voy a contar lo que soñé ayer, o al menos, creo que lo soñé.
Las imágenes eran sorprendentes. Me veía a mi mismo recogiendo un volante, o más bien lo que quedaba de él, de lo que parecía una terraza interior (me recordaba la que conocí en casa de mi abuela materna en España). Inmediatamente después arrojaba el citado volante, que ahora me pareció de esos que se usan en las consolas de juegos electrónicos, a un contenedor enorme en un lugar desolado...
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Los miércoles, nuestro protagonista entra tarde a trabajar, y decidíó llevar al "punto limpio" (así se llaman aquí, donde él vive, los lugares donde el ciudadano hace lo que la administración no hace aunque cobre por ello, lugares para reciclar), el volante roto y la piezas que guardaba del anterior.
Sujeto con un imán sobre la puerta del frigorífico, en casa, había vísto un vale descuento de una cadena de centros comerciales muy conocida y recordó, que allí, en la campaña de Navidad, disponía de varias unidades de su volante. Y pensó, que después de desacerse del antiguo, bien podría pasarse por allí.
Desde luego no había sido un éxito de ventas, porque estabamos en febrero y aún quedaban seis o siete volantes de su  modelo a 49,noventa y pico euros, vamos 50, y con el descuento se quedaría en 47. Pero se quedó bloqueado, no convencido, como dudando...

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¿No os ha pasado nunca que cuando vais a un centro comercial, sin haberlo planeado, os quedais indecisos ante toda oferta u oportunidad?
Pues a mi sí. Pero nunca me había ocurrido en sueños...
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El caso es que se presentó, ante nuestro amigo, como por sorpresa, el siguiente argumento: "Si quisieras el volante lo habrías cogido y punto, directamente, como en las dos ocasiones anteriores. Si estás dudando es que no lo quieres".
Y se fue sin volante.
Tras la jornada de duro trabajo, por la noche, al llegar a casa, le contó a su mujer lo sucedido por la mañana. Y ella que de vez en cuando tiene ataques de autora cómica y actriz de vodevil, se lanza a su cuello, le abraza, le llena de besos, diciendo entrecortadamente, borracha de emoción: "Gracias a Dios!! Estás curado!! Has superado tu adicción!! Has resistido la tentación de comprar el volante!!
Su hijo menor, atónito, les miraba desconcertado...

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Me desperté (no os explicaré cómo y en qué vergonzante situación), tras la última impactante escena del sueño, en la que mi mujer se lanzaba sobre mi como si de una escena de "Instinto básico" se tratase. Hasta aquí perfecto, pero la escena me asfixió. Mi mujer no paraba de decir "estás curado", "estás curado", y mi hijo nos miraba con cara de no conocernos.
No se qué pensar...

(continuará)

jueves, 24 de diciembre de 2009

Nueva travesía del desierto

FELICES FIESTAS A TODOS LOS SEGUIDORES DEL BLOG DE NAKA.
Los resultados no acompañan, y cuando esto es así me cuesta enfrentarme con el "papel en blanco" (el editor). Acostumbrado al podio o sus cercanías, el octavo y noveno puesto en las dos primeras carreras me hizo regresar, de golpe, a los comienzos. La heróica travesía del desierto en Super Aguri, allá por el otoño del 2007, ¡qué lejos quedan aquellos tiempos!
Para "más inri", en Sebring, acabé con la resistencia del volante, cuando, una vez más, favorecido por las circunstancias, me las prometía muy felices persiguiendo al sempiterno Max Rufus.
Un espejismo. El nivel que ha traído a F1-Total, la fusión de ligas y las nuevas incorporaciones, me han llevado a mi lugar, el desierto, y el comienzo en Sebring, fue un espejismo.
Los desiertos lo son por los que lo cruzan.
Mi desierto comenzó cuando opté, mitad empujado por las circunstancias, mitad voluntariamente, por una dedicación más racional a esta vida virtual en la Fórmula Uno.
Menos entrenamiento, y más vida, por tanto, ante los nuevos retos que imponen los experimentados rivales que ahora tenemos, no podía significar otra cosa que regresar al desierto.
Mi atormentada personalidad, mitad gitana, mitad oriental, encontrará el camino de la diversión, y de la tranquilidad, por tanto, necesariamente, en consecuencia, de los éxitos. Éxitos, dicho sea de paso, que lo son y serán míos, aunque el nombre del podio sea Tomás (como en Sebring), Sargox, o claro está Javi-CyL. Porque la Alianza Red Bull-Lotus, ha sido lo mejor de este nuevo comienzo (ya está dando sus frutos) y facilitará mi esforzada andadura bajo el sol ardiente del día y el frío de la noche, la buena compañía.
No desesperemos. Ya se sabe que el que ríe el último...
O dicho de otro modo, en el lenguaje que a mi me gusta, al final: "Este mundo se divide en dos categorías..."



Pero lo genial (y exageradamente largo como gustaba a D. Sergio) es la escena previa:



Lo dicho: Felices Fiestas a todos.

domingo, 29 de noviembre de 2009

De nuevo en marcha

Hola a todos, ¿cuánto tiempo, eh?:
Siento haber tenido abandonado el Blog, pero empiezo a estar saturado de tanto sitio en Internet que actualizar. Esta entrada solo es para retomar el Blog, no espereis grandes historias que relacionen mis actividades, pensamientos o emociones con el cine o la filosofía. Espero, de todas formas, mantener al menos el nivel de expresión.
Estamos deseando ver cómo nos va este nuevo comienzo, una nueva esperanza, con tantos y tan buenos pilotos en la LIga F1-Total. ¿Una nueva esperanza? Siempre me pillo con la referencias,... Ese es el subtítulo de mi película fetiche, la que me trastorno cuando tenía 14 años, la primera de la Guerra de las Galaxias. Todavía, como si fuera ayer, veo pasar por encima de mi cabeza (en una pantalla enorme, ya no las hay como aquella) el Destructor Imperial de Darth Vader, persiguiendo la navecita de la princesa al principio de la película. Se me saltan las lágrimas. Hoy me la pongo en el pantallón y con sonido Home, antes de la clasificación en Dijon (por quincuagésima quinta centena vez, ¿se dirá así?
Ved esta curiosidad de la antigua Antena 3 con voz en off traduciendo el texto inicial. Lástima que se corta justo en lo que cuento, la aparición de la nave de Darth Vader.



Es decir esta es son la imágenes que me impactaron:




Bueno, sigamos. Ya desapareció BMW y ahora estamos en Lotus, lo que más mola del vehículo es esa decoración "retro" con patrocinador hoy políticamente incorrecto. ¡Que les den a las autoridades sanitarias!



Como casi todo el mundo sabe ya fue la escudería donde contacté por primera vez con la Fórmula 1. Este es el enlace al capítulo de mi biografía donde se cuenta la aventura para llegar a tiempo a trabajar con el mítico Elio De Angelis:


Esto es todo por ahora.
Nos vemos esta noche y mañana en Dijon. A ver cómo comienza el tema.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Visita al psicoanalista

He seguido el consejo de RouxClas y he buscado una psicóloga. Me ha costado un poco, porque el criterio no ha sido precisamente el del prestigio profesional. Ya se me entiende. Si hay que tumbarse en un diván y contar intimidades, lo mejor será que como mínimo quien escucha me alegre la vista.

Así que, motivado por el espectáculo de sus piernas cruzadas frente a mi, y el pliegue con el que la chaqueta fuerza la blusa ahuecándola donde todo varón encuentra el secreto hogar de los primeros momentos de la vida que se quedan fijados para siempre en el inconsciente y, que una y otra vez, pugnan por salir, comienzo el recuento de mis fantasmas en voz alta.

No encuentro la imagen fílmica que se corresponde con el momento, a pesar de que son múltiples los ejemplos, y estoy acostumbrado a ver la vida interpretada siguiendo el guión de una escena de cine.

Son míticas, ya clásicas, las escenas ambientadas en el despacho de un psicoanalista, a las que son tan aficionados los guionistas norteamericanos:

Recurso patológico de Woody Allen.



Nick Nolte, el duro, llorándole a una nariz con faldas, en el Príncipe de las Mareas.



Robert de Niro provocando miedo al coprotagonista y carcajada al espectador.



La intimidad del mafioso acompañando el hilo argumental en la serie los Soprano.



En fin que así podría seguir en una lista interminable, pero esta vez sin encontrar el modelo perfecto imitado.

- Mire usted...

- Deja el usted, por favor, trátame de tú, dejemos que fluya la confianza.

(- No se yo si conviene que fluya la confianza, pensé, pero hice caso, me lo exigían sus rodillas).

- Bueno,pues mira, yo me debato en un dilema que normalmente no sé si resuelvo bien. La lógica me dice que si se participa en un juego los resultados son secundarios. Esto por un lado, pero por el otro, si el juego no se disfruta, uno sólo se mantienen en él, precisamente por el resultado.

- Te escucho, continúa.

Yo efectivamente continuaba, pero más bien deslizándome desde la rodilla tratando de seguir una tenue claridad que parecía marcar el camino...

- La última movida surgida a raíz de la última carrera es un claro ejemplo. Y me he debatido, y me debato, entre alegrarme de la mala suerte ajena que me favorece, y el deseo de que los que comparten tu juego disfruten.

- Me temo que estoy un poco perdida. Sería bueno ser algo más concreto, concentrémosnos en un punto.

(- Yo sí que me perdido, y por este camino no llego a ningún lado). Con lo que, casi sin querer, busqué el único punto sobresaliente que encontré, y di un salto desde el borde de la falda a las colinas más altas. Concentrándome en ese punto, obedeciéndole, continúe.

- Yo entré a participar en carreras de fórmula uno por lo que casi todo el mundo lo hace, para pasarlo bien, o pasar un rato. Pero mi muy notable torpeza enseguida me dirigió hacia la obtención de éxitos para suavizar la carencia de disfrute. Fundamenté la permanencia en el juego, en el empeño, el esfuerzo, y más y más entrenamiento, para que un papel digno final me satisfaciera. Lo que me ha llevado a estar más interesado por la clasificación y los puntos que por cualquier otra cosa.

- Y en esta última ocasión que ha ocurrido?

(- Que estoy ya mareado, subido en mi atalaya, como en una montaña rusa de infinitas curvas, suaves pendientes, profundos valles y recónditas cuevas). Mi pensamiento seguía una conversación y mi voz otra.

- Pues ha ocurrido que primero me preocupe por ser el causante de un grave incidente que impidió a un rival optar al subcampeonato enfrentándose conmigo en la última carrera. Luego me convencieron de que me había sonreído la suerte y que yo no tenía responsabilidad. Y pude expresar públicamente que lamentaba el infortunio ajeno cuando en realidad me alegraba de haber mantenido mi posición privilegiada. Y al final he visto amenazado el resultado cuando se proponía anulación de la carrera.

- Y qué?

- Y qué de que?, pues eso, ¿no está claro?

- Si, disculpa, quiero decir que busques más profundamente...

(- Yo creo que ya no puedo estar más en lo profundo. Creo que lo que se impone es salir fuera y obtener una visión general, una visión del conjunto).

Como por arte de magia, a la vista de su figura completa, mi imaginación libró de las apreturas del traje de chaqueta a aquel cuerpo...

- De todas formas la estrategia que yo había planificado tenía muchas posibilidades. O bien mi compañero, o incluso Jion Boina, o quizá alguno de los que provenían de la liga fusionada, me garantizaban que mi rival no ganaría la carrera, y yo con una ventaja de tres puntos sólo tenía que preocuparme de mantenerme detrás; lo que por carga de combustible y por lo visto en la clasificación era más que factible. La situación de inicio no podía ser mejor. Tenía que seguir su estela en la salida, que nuestras posiciones en parrilla me facilitaba. Claro que yo no esperaba que se quedara clavado...

- Estoy perdida...

(- Ya te digo, esto sólo puede tener un final).

- ... quiero decir que no sé dónde está el problema.

(- El problema está en que, a este paso, mi Sistema Nervioso Autónomo, el simpático, va a descubrir mis pensamientos).

- Pues que dicho lo anterior, entonces, ¿por qué no aceptar que se repitiera el intento en una nueva carrera?

- Ah!, ya me doy cuenta.

(- Me ha pillado).

Me miro a mi mismo, a ver si se ha producido el desastre.

- Pues eso, o que soy un mentiroso patológico, o que sufro esquizofrenia.

- Permite que el diagnóstico sea yo quien lo haga.

(- Yo te permito a ti..., lo que tú quieras. )

- Disculpa solo era un comentario.

- Está bien. ¿Y si rectificas, y aceptas una nueva oportunidad?

(- De acuerdo). Volvió la imagen real y con ella el convencimiento de que estaba fuera de mi alcance. Al fin y al cabo sólo estaba allí para regalarme la vista, aunque ella creyera que se estaba ganando lo que cobraba por la sesión.

- Ha sido un campeonato muy largo y yo creo que ya está bien. Podemos seguir con estas sesiones y tratar en próximas competiciones, con más rivales y con más competencia, reconducir mi actitud y forma de conducir.

- Pues bien, finalizaremos con este propósito, por ahora. Se ha acabado el tiempo.

La última frase me situó en la realidad.



Y el mejor final un homenaje, esto es un manicomio:



Quitaron el video anterior, así que ponemos esta serie donde se incluye uno de manicomios.

domingo, 1 de noviembre de 2009

Sobre los avatares de la Fortuna (o el infortunio)

Antes de que no me quede otra que escribir sobre el fracaso, o al contrario, sobre el éxito, me ha parecido que debía rendir cuenta y homenaje a los protagonistas del actual Campeonato de la Liga F1 Total, que hoy inicia su final.


Sobre el fracaso, o sobre el éxito, porque NeoUther y yo nos jugamos el subcampeonato. Sobre lo mismo, porque MaxRufus, que tiene algo más fácil quedar delante de Jion Boina, y complicadísimo acceder al tercer puesto, tiembla recordando pasados problemas técnicos.

Comenzó el campeonato con elevadísimas expectativas de participación y éste fue el primer fracaso. Pero la tozudez del repoker de ases ha mantenido viva la competición hasta hoy que nos esperanzamos con la fusión (la Liga Los Lentos competirá en Abu Dhabi). Y esto es el primer éxito.

El aliciente de la novedad de nuevos pilotos tórnase en dificultades, estrechando el márgen de dominio de los líderes de nuestra Liga. Javi-CyL y MaxRufus sembraron de complicaciones el paseo militar al que nos habían acostumbrado Jion Boina y NeoUther. Su éxito de buenos conductores no ha servido sólo para elevar el nivel de competición a cotas difícilmente imaginables, han convertido un pasatiempo en una actividad profesional. Pero la cruz de esta moneda es que algunos históricos no soportaron la exigencia competitiva, o vieron frustradas sus esperanzas en los incidentes de una parrilla muy numerosa en los inicios, o por lo que sea, en fin, abandonaron; y el segundo éxito es también un cierto fracaso.

Puede repetirse la historia con la fusión de ligas y el éxito en si de la unión, vuelva a mostrar la cruz del fracaso.

Independientemente de su excelencia personal, la victoria final de Javi-CyL (y del equipo BMW) es un éxito, pero en esta competición, como en todas, esto comporta necesariamente el fracaso de otros.

De la actual clasificación, y sea cual fuere el resultado en Yas Marina, también de la clasificación final, mi posición, la de Nakayima (junto con BMW), es claramente un éxito. Éxito, sin embargo, trufado de frustraciones de los rivales, porque seamos justos (¡menuda pretensión!): ¿dónde estaría yo si las circunstancias adversas no se hubieran cebado una y otra vez, con unos y con otros? Mi posición es la consecuencia de no haber sufrido ningún abandono y haber mantenido el resultado de cada carrera entre los cinco primeros (salvo Malasia). Al margen del mérito o no, nadie más ha logrado cosa semejante. Si los avatares de la fortuna hubieran sido tan condescendientes con Max, Jion y Neo, como lo fueron conmigo, me daría con un canto en los dientes al luchar en este último Gran Premio por quedar cuarto del Campeonato de Pilotos.

Ferrari se quedó sin opciones, tras el verano. El asunto del peso desigual de los coches fue un fiasco. La clasificación en Q2 con carga de combustible para carrera, un escollo insuperable para algunos. El rigor de la competición, un peso agotador... Contado así parece terrible, pero..., el éxito nadie dijo que fuese fácil. Sin dificultad no hay satisfacción. La tensión por la incertidumbre engrandece la felicidad en la meta, sea cual fuere el resultado. Porque en este negocio, "nec-otium", (me es imposible considerarlo ocio), efectivamente no está el éxito en llegar primero a la meta, sino en saber llegar.

Por esto mi homenaje especial a:

Asansanoc, que podría erróneamente considerarse el baluarte del fracaso y es para mi el ejemplo del éxito: sabe llegar sonriendo (se lo pasa bien dice "el condenao").

Ninjamaster (alter Jion Boina), incombustible en la lucha por el sostenimento de la Liga y más interesado en el éxito de ésta que en el propio.

NeoUther y MaxRufus firmes ante la adversidad, incansables pese al infortunio y competitivos hasta el paroxismo.

Y Javi, el valor seguro, como esas monedas de tahur que tienen dos caras sin cruz, es mi éxito, promovido por SuperAlex, el mejor fichaje realizado para un equipo en toda la historia de cualquier competición, real o virtual, de aficionados o profesional.

Que la Fortuna nos regale jornadas de gloria y mazazos de sinsabores, que ya sabremos tornar nosotros los segundos en éxitos y la gloria dejarla en su lugar (en el fondo del cajón).