Siempre he preferido Río de Janeiro a Sao Paulo. Y aquí me encuentro hoy sábado, antes de salir para Interlagos a entrenar. Temprano, muy temprano. Sentado en la blanca arena de la Ensenada de Botafogo, con el Pan de Azúcar y el Morro (Pico) de Urca al frente, ligeramente hacia el sur (mi derecha), y el imponente Cristo Redentor a mi espalda.
La línea del horizonte no se deja ver, rodeada la ensenada de elevaciones, y el cielo empieza a arder, gracias a las primeras luces del alba. Es como una metáfora de los contrastes de esta ciudad, sin perfiles claros, sin dibujo, un juego de color al estilo impresionista, donde las figuras las construye mi retina y el juego de la luz.
Parece que el sol se resiste a levantar. Es el mismo sol naciente de mi tierra, pero lleva más de 16 horas "levantandose" por el mundo y parece cansado. Llega aquí, donde el ritmo de la vida le permitirá cumplir con su eterna misión relajadamente, sin agobios, a otro ritmo. Por eso parece que el amanecer es más pausado, para dar tiempo a los mortales a gozar del derroche de color impresionista del natural. Y es que, como el ingenio hispano enseñó, merece la pena detenerse orientados al este, porque "Amanece, que no es poco".
Pero a mi no me falla la naturaleza y las cosas suceden como "Dios manda", al contrario que el tragicómico final de la genial película española. Eso sí, desde mi posición, Urca retrasa la aparición completa del disco-sol, obligándole a un último esfuerzo, que me recompensa con la visión a contraluz del Pan de Azúcar y los rayos anaranjados proyectándose hacia la playa desde atrás, y al girarme veo iluminado, como si subieran un telón, la figura del Cristo que abraza el amanecer, o la ciudad a sus pies.
No tengo más tiempo para el disfrute escénico. Ya me han dicho que tenemos grandes cambios en F1Total. Para bien, se supone. Que tales cambios atraerán a nuevos pilotos, que seremos "compatibles" con otras ligas, en fin... Que habrá que volver a cogerle el pulso al monoplaza, por tercera vez esta temporada.
Y que se prepara una gran fiesta lúdico-deportiva para celebrar el segundo aniversario de nuestra liga. Felicidades, desde el Paraiso, desde el recientemente nombrado olímpico paraiso. ¡Cuánta novedad necesita el ser humano! ¡Qué lejos de la "siempre nueva rutina" de los espectáculos de la naturaleza!
Me voy a currar. ¡NA-MAS-TE!
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